Editorial

Editorial: Cartago y el ciudadano que pidió una respuesta

Un ciudadano ejerció su derecho a pedir una explicación a quien lo sirve y recibió como respuesta circo en vez de razón. Bajo la lógica de este gobierno, la burla y la humillación se convierten en el resultado ‘menos malo’ posible cuando el poder se enfrenta a alguien que se atreve a disentir

La celebración del 14 de setiembre tuvo este año una presencia policial poco habitual en la Plaza Mayor de Cartago.
Los cercos fueron protagonistas de la fecha. Rafael Pacheco Granados
La celebración del 14 de setiembre tuvo este año una presencia policial poco habitual en la Plaza Mayor de Cartago.
Espacios cercados y fuertemente vigilados para separar a dos grupos de ciudadanos fueron una nota característica de las celebraciones de este lunes 14 de setiembre en Cartago. (Rafael Pacheco Granados/Rafael Pacheco Granados)

Durante cuatro décadas, un vecino de Cartago asistió sin falta a las actividades patrias del 14 de setiembre en la Plaza Mayor. Nunca llevó pancartas ni buscó ningún tipo de protagonismo; solo quería participar, como cualquier costarricense, en la conmemoración de la Independencia. Este año, por primera vez, le exigieron identificarse con su cédula y lo requisaron de pies a cabeza antes de dejarlo entrar al perímetro. Cuestionó, con razón, por qué se le trataba como un delincuente.

No obtuvo respuesta, solo la receta ya conocida: crema de rosas, recetada, esta vez, por el ministro de la Presidencia y de Hacienda. La réplica del ciudadano fue precisa y valiente, no ofensiva: “Cuando no tenga inmunidad, nos vemos”. Fue esa frase, pronunciada a una distancia suficiente del ministro, la que desató el gesto burlón que todos conocemos.

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