Decepción en Haití

La personalidad de Aristide amenaza la democracia

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Conforme las elecciones presidenciales del próximo 17 de diciembre se acercan, el clima político de Haití readquiere la turbulencia y polarización que desembocaron en el derrocamiento de Jean Bertrand Aristide por los militares en 1991. El controversial mandatario, reinstalado mediante una invasión norteamericana en octubre de 1994, supuestamente deberá patrocinar y respetar comicios libres, competidos y democráticos y, lo que es más importante, entregar el poder a un sucesor democráticamente escogido. Este retorno al frágil orden constitucional haitiano fue pregonado por el presidente Bill Clinton como el objetivo primordial de la ocupación estadounidense.








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