
En el próximo periodo legislativo, no cabe duda de que la conformación de las comisiones va a estar de acuerdo con las prioridades y el programa del Partido Pueblo Soberano (PPSO).
Lo primero que deben analizar las nuevas autoridades legislativas y el Poder Ejecutivo es el funcionamiento o gobernabilidad del Congreso para no duplicar funciones ni fragmentar los debates, realizando procesos largos, poco ágiles y altamente politizados. Será imposible avanzar en nueva legislación sin antes definir de cinco a diez prioridades junto con el resto de las fracciones.
Desde el principio, habrá que negociar con los congresistas cuáles serán los proyectos principales y establecer plazos claros y medibles para cada comisión y para el plenario; esto, con el fin de obtener resultados.
Una prioridad para la gobernabilidad de la Asamblea Legislativa será negociar, por temas afines, la integración de las comisiones, limitar el número de foros por diputado, introducir equipos técnicos permanentes de alto nivel y establecer metas de productividad legislativa para aprovechar el tiempo de los diputados, que es limitado.
La mayoría de congresistas obtenida por el PPSO no será suficiente si carece de un mecanismo de fast track para los asuntos urgentes y de evaluación pública del cumplimiento de calendarios.
Será vital que los legisladores entiendan desde el principio la importancia de la negociación respetuosa y continua; esto, aunque el partido de gobierno cuente con 31 votos.
El Congreso debe ser un espacio ágil de deliberación, análisis y búsqueda de solución a los grandes problemas nacionales. El nuestro tiene una estructura pesada, fragmentada y saturada de decenas de normas que perdieron vigencia frente a la realidad política, económica y social moderna.
Es tarea urgente simplificar y alcanzar acuerdos. De otra forma, tendremos una Asamblea Legislativa paralizada en momentos en que urge un mayor enfoque, más resultados, menos enfrentamientos, dispersión y retórica; pero, ante todo, una nueva cultura política orientada a que todos estén en la misma sintonía y cumplan los tiempos que se impongan para la aprobación, reforma o derogación de leyes.
El exceso de normas crea confusión jurídica. En Costa Rica, algunas leyes son contradictorias, existe ineficiencia estatal y ha primado un Congreso fragmentado y desprestigiado en el que se legisla mucho pero se resuelve poco.
El actual esquema de múltiples comisiones legislativas permanentes, especiales e investigadoras es ineficiente. Se debe procurar la especialización y no seguir expandiendo la estructura legislativa sin control.
Durante los próximos cuatro años, los legisladores deben profundizar en los problemas nacionales que les corresponde resolver y abandonar la práctica de reducir la calidad del debate público.
Un Congreso fragmentado y polarizado pierde coherencia estratégica y se convierte en una suma de agendas desconectadas y alejadas de las necesidades del país.
Los problemas en educación, infraestructura, estabilidad fiscal, seguridad y modernización del Estado deberían estar en los primeros lugares de la lista. Por lo tanto, es fundamental alinear la estructura legislativa en esos campos, alcanzar consenso y convertir el Legislativo en un actor estratégico y no en un espacio reactivo.
El PPSO tiene la oportunidad de lograr que sus proyectos sean realidad si comprende que hay que negociar para avanzar y aprobar leyes para todos los costarricenses.
El Congreso es el primer poder de la República y, desde un principio, debe trabajar en forma coordinada con el Ejecutivo. Hay muchos temas legislativos pendientes y urgentes, pero lo primero debería ser la simplificación del ordenamiento jurídico, la priorización de la agenda y la mejora de la eficiencia con base en principios como la transparencia, la seguridad jurídica, la rendición de cuentas y la priorización del interés nacional.
Es de suma importancia que el Congreso publique anualmente una agenda legislativa estratégica en la que figuren los proyectos alineados con los desafíos apremiantes, proyectos que deben contar con la debida discusión y reglamentación.
Importante labor tienen los nuevos congresistas y, sin duda, toda Costa Rica les desea lo mejor, pues vivimos momentos complejos y se requiere diálogo, unión y respeto para que el pueblo verdaderamente progrese.
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Jorge Woodbridge es ingeniero.