Columnistas

Termitas comedemocracias

En mi casa hay termitas. La empresa fumigadora me advirtió de que muy posiblemente algunos estantes y varios de mis releídos libros son insalvables: los insectos depositan sus huevecillos tan profundamente que estos eclosionan aun después de la segunda desinfección.

Siento un gran dolor por Rayuela, una de las víctimas. Paso los días tan ocupada que pospuse tontamente la curación.

Les revelo un asunto casero como analogía para introducirlos en mi reflexión inmediata: la erosión del significado de vivir en democracia.

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