Columnistas

Sin cultura crítica, mentes libres y diversidad de voces, no hay democracia posible

No podemos delegar el futuro de la cultura en manos de unos pocos. Menos aún, en manos de nadie. Porque lo que está en juego es la forma en que narramos nuestras historias, forjamos pensamiento crítico y construimos comunidad

Multitud mirando las pantallas de sus celulares
Multitud mirando las pantallas de sus celulares Shutterstock
Multitud mirando las pantallas de sus celulares
People,Crowd,With,Mobile,Phones,In,Hands.,Smartphone,Addiction,Concept. Todo parece avanzar sin pausa, mientras la mayoría observa, más como espectadora que como protagonista. (Shutterstock/Imagen)

Vivimos un tiempo que se nos presenta como inevitable; como un destino en el que gran parte de la humanidad parece condenada solo a viajar de pasajera o, peor aún, a no ser nada más que espectadora. Todo parece avanzar con una trayectoria que no admite pausa: la tecnología se expande y los discursos sobre innovación se multiplican como mantras sin alternativa visible.

Sin embargo, no podemos aceptar esa narrativa sin detenernos a pensar. Porque cada transformación ocurre en un contexto social determinado, y ese contexto está marcado por profundas desigualdades, por intereses predominantes y por un sistema que, en muchos sentidos, no ha logrado responder a las necesidades de las mayorías.

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