Nuria Marín Raventós. 11 agosto

Hace unas semanas, Fernando Zumbado publicó en estas páginas un artículo donde comparó precios de medicamentos en Costa Rica con España. Reveló cómo el precio de un mismo producto aquí cuesta el doble y hasta el triple. El Voltarén, por ejemplo, llega a estar 20 veces más caro que en España. Con el bolsillo cada vez más apretado, para algunos la solución había sido conseguir las medicinas en Nicaragua, pero ya no es posible.

Son preocupantes las malas prácticas de compañías y distribuidores inescrupulosos, que se aprovechan de las necesidades de los consumidores obligados a comprar sus medicamentos.

Situaciones similares, o incluso peores, la viven muchos estadounidenses porque algunos seguros no cubren medicamentos, y las farmacéuticas tenían la estrategia de aprovecharse del mercado estadounidense ante la mayor dificultad de hacerlo en el europeo para aumentar sus beneficios.

La buena noticia es que Donald Trump puso la mira en la industria y critica la práctica de elevar precios. A eso se suma el ingreso de Amazon al negocio de medicamentos, lo cual ha hecho presión a la baja.

Por una parte, Merck & Co., Pfizer y Novartis AC han anunciado recortes de precios y alinear los aumentos con la inflación. AstraZeneca Plc decidió no aplicar más aumentos por este año y la francesa Sanofi indicó que sus precios están un 8,4 % más bajos que en el 2017.

El ingreso de Amazon en la industria de la salud con la venta de productos para cuya compra no es necesaria la receta médica, el próximo lanzamiento en agosto de su propia línea más económica y la adquisición de la empresa PillPack, especializada en medicinas para personas con problemas crónicos de salud, mercado creciente ante el envejecimiento de la población, no solo presionan a la baja a la industria farmacéutica, sino también a tres grandes cadenas CVS, Walgreens y Rite Aid. Sin duda la competencia al servicio del consumidor.

Son preocupantes las malas prácticas de compañías y distribuidores inescrupulosos

Sin dar aún detalles operativos, Amazon, JP Morgan y Berkshire, entre ellas, con casi un millón de trabajadores, liderazgo en tecnología, logística y financiamiento, han anunciado una alianza sin fines de lucro cuyo propósito será no solo “reducir los costos para sus trabajadores, sino potencialmente el de todos los estadounidenses”, experiencia a la que habrá que darle seguimiento, sin duda.

La autora es politóloga.