Columnistas

Regresó Matilda

Chávez y Maduro transformaron el paraíso en la miseria total.

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Él trabajó por las noches cargando bananos en algún puerto de Jamaica. Cuando se asomaba la aurora, solo quería irse para la casa (Daylight come and me wan’ go home) a tomar un merecido descanso. Su ocupación no requería hablar bien el inglés, solo demandaba fuerza bruta y disciplina. Era un tanto peligrosa. Con frecuencia, en los racimos que cargaba –algunos de 6, 7 y hasta 8 pies de alto– aparecía una peligrosa araña (A beautiful bunch o’ripe bananas / hide the deadly black tarantula).








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