Uno de los recuerdos más antiguos que tengo es el de andar en bus. Tenía cinco años cuando aprendí a tomar el autobús, primero acompañado, para viajar al kínder. El recorrido era de apenas 1,3 kilómetros y tenía claramente identificados los horarios, las paradas y la tarifa.
Raramente, el servicio se atrasaba. Unos segundos antes o unos segundos después del minuto pactado, por ejemplo a las 6:15 a. m., se asomaba la trompa del automotor unas cuadras abajo, adonde daba la vuelta, antes de mi parada. Era un servicio esencial para el barrio. Lastimosamente, se fue reduciendo hasta que un día desapareció.
El autobús también me llevó a la escuela, a la universidad y a los empleos. Este servicio era una parte intrínseca de Costa Rica. No solo la vida laboral dependía del transporte público, sino que también los paseos y las salidas nocturnas. Recuerdo una colección de vasos de vidrio, alusivos a las provincias, en la que el símbolo de San José era un bus lleno de gente.
Hoy, la situación es diferente y no se trata de un fenómeno de modernidad. “Nosotros vamos para atrás mientras que la mayoría de los países van para adelante”, explicó Jonathan Agüero, investigador del Programa de Investigación en Desarrollo Urbano Sostenible de la Universidad de Costa Rica (ProDUS-UCR), en un artículo de la periodista Sofía Sánchez, publicado en la Revista Dominical.
De acuerdo con el texto, más de 100 rutas de bus han sido abandonadas o canceladas en Costa Rica en los últimos diez años. Incluso, céntricos barrios de San José, como Luján, se han quedado sin conexión, o han visto reducida la frecuencia de los viajes.
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Aquí cabe la pregunta: ¿la calidad del servicio de buses baja porque se reduce la demanda de personas, o la cantidad de usuarios decrece porque se reduce la calidad? Para el investigador de la UCR, se trata de la segunda opción.
“Los usuarios son los que están indefensos. ¿Dónde están el gobierno y las autoridades tratando de proteger a esos usuarios que se quedan sin el servicio?", cuestionó.
Silvia Bolaños, presidenta de la Cámara Nacional de Transportes, sostiene que el transporte público es una “cenicienta” en las prioridades del Estado y que los buses compiten con plataformas que no aportan a la seguridad social. Tiene razón.
El título del artículo de Revista Dominical lo resume bien: “Costa Rica, el país que abandonó a su gente de a pie”.
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Esteban Oviedo es jefe de Redacción de ‘La Nación’.
