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Enojo y repugnancia en línea: la indignación es el nuevo negocio de las redes sociales

Nuestra indignación ya no es una fuerza movilizadora, sino que está siendo instrumentalizada para paralizarnos

El enojo tiene propiedades adictivas. Por eso el llamado rage bait es efectivo. Imagen de imán que atrae emoticones de enojo, furia, rabia
El enojo tiene propiedades adictivas. Por eso el llamado rage bait es efectivo. Imagen de imán que atrae emoticones de enojo, furia, rabia Shutterstock
Rage bait, palabra del año en Oxford Press. Carnada de la indignación. El método de provocar enojo para ganar clics en web
Nos vinculamos con los contenidos que nos exasperan, damos clics y hacemos comentarios, sin saber que somos los rehenes obedientes de odiosas estrategias de "marketing". (Shutterstock/Imagen)

Un político se viste de mesías usando IA, un influenciador de ultraderecha dice que las mujeres no deberíamos votar, una estudiante universitaria sugiere que las feministas que asistimos a la marcha del 8M somos muy feas para haber sido acosadas, el gobierno asigna $70 millones a una dudosa plataforma de aprendizaje en uno de los momentos más críticos de la educación, más de 62 millones de hombres entraron en el último mes a un sitio web que enseña cómo drogar a su pareja para violarla.

Internet está sobrepoblado de motivos para sentirnos asqueados, rabiosos e indignados. Ese enojo es absolutamente sensato y comprensible. Sin embargo, la indignación se ha convertido en una nueva forma de parálisis y de ser controlados por provocadores.

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