Columnistas

Por qué reformar el sistema de elección de diputados

La inequidad urbano-rural se debe, en parte, a la alta centralización de nuestra Administración Pública.

Abril Gordienko
Abril Gordienko

Las demandas de la gente son como el agua: siempre encuentran por donde brotar. Sin embargo, no todos los sistemas tienen la capacidad de escucharlas y atenderlas. Muchas comunidades pasan años reclamando atención del gobierno, pero “la caballería” nunca llega.

Cuando la respuesta institucional del Estado es insuficiente, otros actores llenan de alguna forma esos espacios: ONG, Iglesias, agrupaciones, políticos oportunistas y hasta organizaciones criminales. Como resultado, la desconfianza en el Estado y en la clase política aumenta, se erosiona la paz social y se fertiliza la tierra para el populismo.

En Costa Rica, hay grandes disparidades entre las zonas urbanas y las rurales y costeras. En las regiones Huetar Norte, Huetar Caribe, Pacífico central y Brunca, la pobreza multidimensional es mayor y más intensa que en la región central. Mientras en zonas urbanas el 18,8 % de los hogares está en pobreza, en las rurales es el 36,8 %; dentro de estas, las que concentran mayor porcentaje de carencias son la Huetar Caribe, la Norte y la Brunca.

‌
‌

‌

‌
‌

‌

‌