Las pensiones son una materia complicada para muchos. En este corto escrito, intentaré explicar algunos principios básicos sobre nuestro sistema de pensiones, el papel y la importancia de las pensiones complementarias.
Nuestro sistema de pensiones esta compuesto por cuatro pilares:
1) Pilar básico, administrado por sistemas de capitalización colectiva. Los principales son tres: el Régimen de Invalidez, Vejez y Muerte (IVM) de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), el Fondo de Pensiones y Jubilaciones del Poder Judicial y el del Magisterio Nacional.
2) Pilar complementario obligatorio, administrado por seis operadoras de pensiones complementarias elegidas por el trabajador.
3) Pilar complementario voluntario, también administrado por las operadoras de pensiones complementarias elegidas por el trabajador.
4) Pilar no contributivo, administrado por la CCSS, consiste en una asistencia de la seguridad social a personas quienes no han contribuido a ningún régimen y cumplen ciertos requisitos.
Por ser obligatorios, la mayoría de los trabajadores formales gozarán de los dos primeros pilares.
El pilar complementario obligatorio (el segundo) se construye con los aportes equivalentes al 4,25 % del salario reportado en las planillas de la CCSS.
De este porcentaje, un 1 % es aportado por el trabajador (corresponde a su ahorro obligatorio en el Banco Popular que se traslada anualmente a la operadora de pensiones elegida por el trabajador) y el resto (3,25 %) por el patrono.
Los aportes no son rebajos del salario, como erróneamente lo interpretan muchos. La pensión complementaria resultante no es un ahorro como comúnmente lo conocemos.
Los montos que recibirá el pensionado por concepto de este segundo pilar dependen del aporte a lo largo del tiempo (que se calcula con base en el salario reportado a la CCSS).
La cifra que recibirá el pensionado también dependerá de los rendimientos de las inversiones logradas por la operadora de pensiones.
De acuerdo con la Superintendencia de Pensiones (Supén), el rendimiento histórico de los fondos del ROP, administrados por las seis operadoras, descontada la inflación, oscila entre un 4,55 % y un 5,68% al año.
El portal de la Supén proporciona amplia información sobre las inversiones de los fondos administrados y de las operadoras mismas.
El futuro. La pensión complementaria del ROP puede hacer la diferencia entre una vejez ajustada y una vejez en condición de pobreza.
En este ejemplo, la pensión básica aproximada, al mes, sería de unos ¢349.000. Para arribar a la pensión total, al monto anterior se le sumaría la pensión complementaria, calculada en alrededor de ¢57.000 mensuales, lo cual daría un total aproximado de ¢405.000.1 % por cada año adicional cotizado.
La pensión complementaria agrega a la pensión básica un porcentaje que va entre el 15 % y el 20 % del ingreso en la edad de retiro.
Un ejemplo sencillo: utilizando la calculadora de la Supén, un hombre de 65 años cumplidos el 1/4/2019, con un salario promedio mensual de ¢550.000 durante los primeros 20 años y que haya cotizado durante 30 años al IVM, obtendría una pensión básica equivalente a un 53,3 %, aproximadamente, durante los primeros 20 años, más un 10 % por los 10 años adicionales, para un total, en porcentaje, del 63,3%.
En este ejemplo, la pensión básica aproximada, al mes, sería de unos ¢349.000. Para arribar a la pensión total, al monto anterior se le sumaría la pensión complementaria, calculado en alrededor de ¢57.000 mensuales, lo cual daría un total aproximado de ¢405.000.
Si el ingreso de este hombre ya pensionado fuera la única fuente de recursos de un hogar de 3 o 4 miembros, él y su familia se ubicarían, por ingreso, por encima de la línea de pobreza establecida por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) en el 2018.
Excluyendo la complementaria, con solo la pensión de ¢349.000, el jubilado y su familia quedarían por debajo de la línea de pobreza.
Reitero, la pensión complementaria del ROP puede hacer la diferencia entre una vejez ajustada y una vejez en condición de pobreza para el pensionado y su familia.
albertofrancomejia@hotmail.com
El autor es economista.