Columnistas

Página quince: Una discriminación de la que poco se habla

Sacar un prejuicio del lenguaje es relativamente fácil: sacarlo de la mente colectiva es prácticamente imposible.

En una era en que los pueblos y las naciones se han unido en lucha común contra toda forma de gregarismo (étnico, racial, religioso, político) e intenta con tremendos dolores de parto alumbrar una sociedad de ecumenismo, inclusividad y tolerancia, llama la atención que algunas formas de discriminación no hayan sido erradicadas.

Una de ellas se cuenta entre las marginaciones más elementales, primarias, axiales, uno de esos estigmas que la víctima debe arrostrar toda su vida, a menudo desde la infancia —con la crueldad de que los niños (seres perversos polimorfos, los llamaba Freud) son capaces—.

‌
‌

‌

‌
‌

‌

‌