Columnistas

Página quince: Trazabilidad

Con mucha frecuencia, las soluciones más sencillas son las mejores.

La trazabilidad de toda clase de productos siempre ha sido deseable, mas no siempre ha sido factible. A todos nos gustaría tener la seguridad de que lo que venden como orgánico, en efecto, lo sea; o que el café —o el vino— de verdad venga de donde dice venir.

El primer problema de la trazabilidad es la recolección de los datos durante la cadena de abastecimiento. Si hay seres humanos digitando la información, va a tener errores y para muchas aplicaciones —como medicinas o licores adulterados— sencillamente no sirve, además de que puede resultar más caro el caldo. El segundo problema es la confiabilidad de que los datos recabados no hayan sido modificados. Las bases de datos tradicionales son sumamente propensas a alteraciones no autorizadas, tanto por hackers externos como internos.

Apogeo. Recientemente ha habido un auge en sistemas de trazabilidad para aplicaciones que antes no eran rentables. No hace mucho vi un anuncio de IBM en el que se mencionaba un sistema de trazabilidad del café de Kenia basado en blockchain. Imagino que la recolección de datos se hace con Internet de las cosas. Así, cuando vacían la cajuela en el camión, un lector lee el código de la cajuela, que contiene toda la información de lugar, fecha, etc. Cuando el camión entrega el café en el beneficio, un sensor lee el código del camión, y así sucesivamente hasta que entregan el café al supermercado, de manera que el cliente final puede escanear el código del empaque con su teléfono, y obtener todo el historial de cuándo y dónde proviene, e incluso por donde pasó para llegar hasta allí. Obviamente, cada vez que un sensor lee un código, registra esos datos en un blockchain, el cual es inmutable.

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