Roberto Sasso. 24 marzo

La emergencia sanitaria habría sido mucho peor hace 30 años. Leí recientemente numerosas maneras de tratar la crisis con tecnologías disruptivas.

Están utilizando los registros guardados por las empresas de telefonía celular para rastrear, hacia atrás, los lugares donde estuvieron las personas durante y después del contagio. Para hacerlo, es necesario el consentimiento del paciente, pero dibujar en un mapa los movimientos de un celular es posible desde hace tal vez ocho o diez años.

A diferencia del virus, el desarrollo de las tecnologías no se detendrá, la adopción y disrupción continuará acelerándose cada día más.

Drones agrícolas para desinfectar grandes áreas de manera muy rápida es bastante usual y a gran escala. Enviar muestras de sospechosos de contagio para ser analizadas utilizando drones es fácil de imaginar. No solo sería más rápido y seguro, sino también casi sin contacto porque no hay mensajeros ni recepcionistas de por medio. Va directamente de la persona que toma la muestra a la que la analiza, y a los aviones no tripulados les es posible llevar cuatro kilos en cada viaje.

Recurrir a drones con parlantes y códigos QR para sobrevolar una ciudad llena de gente, pasando sobre las cabezas y los vehículos, con instrucciones sobre síntomas y registro sin interacción personal me parece muy ingenioso.

Pero tomar la temperatura a una muchedumbre de manera muy rápida utilizando aviones no tripulados por medio de equipos que capturan imágenes térmicas infrarrojas suena a ciencia ficción.

Todo lo anterior lo hicieron en China. ¿Qué deberían los drones estar haciendo en Costa Rica? Probablemente exista un problema de permisos y trámites.

Seres inmunes. Robots autónomos también están siendo utilizados en China para distribuir objetos dentro del hospital —sin contacto personal— desde la estación de enfermería hasta la habitación del paciente. Después de que el humano toma los objetos, el robot regresa automáticamente a la enfermería, donde es desinfectado y enviado con otro encargo. En promedio, cada robotcito —miden como un metro de alto y se desplazan sobre ruedas— atiende unas 20 salas.

Las aulas virtuales han mantenido a estudiantes de todo el mundo aprendiendo con diferentes grados de éxito. El 7 de febrero el Ministerio de Educación chino dio instrucciones para regresar a clases desde los hogares, y ofreció 24.000 cursos en línea en más de 20 plataformas educativas.

Tanto en China como en el resto del mundo, se brinda uso gratuito de las herramientas y del contenido virtual, lo cual, sin duda, se incrementará sustancialmente después de la crisis. El florecimiento de las empresas de tecnología educativa se producirá en el futuro cercano.

Costa Rica no se queda atrás en la utilización de métodos de enseñanza remotos, lastimosamente, con mejor éxito en la educación privada que en la pública, ensanchando más la brecha.

La educación en línea necesita Internet de alta velocidad y simétrica —la misma en ambos sentidos—. La Internet fija está lejos de lo que debería ser. La Red Educativa del Bicentenario, anunciada hace más de 18 meses, para conectar todos los centros educativos, sigue en proceso, lejos de concretarse, me temo.

Renovación de la forma de producir. La covid-19 ha impulsado el mayor experimento de teletrabajo en la historia del planeta. Por consiguiente, aplicaciones como Zoom, Webex, Teams, WeChat Work, Tencent Meeting, Hangouts y muchas otras están cambiando la manera de vivir y trabajar de millones de personas alrededor del mundo. Las acciones de Zoom han aumentado casi un 30 % en el último mes.

No es difícil entender que las videoconferencias sean la aplicación sobre la cual casi todas las herramientas de teletrabajo están construidas, pero, para beneficiarse, es necesario contar con conexiones simétricas.

Con frecuencia, durante una reunión virtual, a algunos participantes se les congela la pantalla debido a que cuentan con velocidades de subida muy lentas. Compras en línea, o e-commerce, está recibiendo un empujón parecido al del teletrabajo y la educación en línea.

Las tiendas sin cajas se están multiplicando rápidamente para atender clientes que prefieren comprar de manera presencial sin arriesgar el personal del supermercado o tienda.

Al tiempo que todo esto sucede, aumenta también la presión contra el uso del efectivo, eterno transmisor de gérmenes, en favor de las tarjetas, las criptomonedas y los sistemas de pago basados en lo que todas las personas tienen constantemente en la mano o el bolsillo: los teléfonos.

Otra especie humana. Es ampliamente entendido que el mundo cambió, la realidad poscrisis no será ni parecida a la de antes.

Yo no tengo duda de que la adopción de tecnologías disruptivas se ha acelerado. Otro legado de la pandemia del coronavirus es el entendimiento común de como se comporta una función exponencial. La gran mayoría de la población ha visto videos del vertiginoso ritmo de la diseminación del SARS-CoV-2, causante de la covid-19.

A diferencia del virus, el desarrollo de las tecnologías no se detendrá, la adopción y disrupción continuará acelerándose cada día más. No existe un después de la disrupción tecnológica, nunca se detendrá... ni para tomar impulso.

El autor es ingeniero, presidente del Club de Investigación Tecnológica y organizador del TEDxPuraVida.