Columnistas

Página quince: Gobierno contra el ambiente

La administración Alvarado renunció al ejercicio de la soberanía al permitir a los coligalleros llevarse el oro de Crucitas

Rubén Hernández Valle
Rubén Hernández Valle

La miopía de los gobiernos anteriores, que prohibieron la extracción de oro a cielo abierto, a pesar de que los países más celosos del ambiente lo permiten porque existen prácticas de extracción compatibles con la preservación de la naturaleza, y la inacción de la actual administración son las causas de la catástrofe en Crucitas.

Los primeros, porque si hubieran permitido a Infinito Gold la explotación de la mina el país estaría recibiendo considerables sumas de dinero en tributos y cánones, con la certeza absoluta de que la extracción del oro se llevaría a cabo conforme con las prácticas más modernas, respetuosas del ambiente.

El gobierno de Carlos Alvarado renunció al ejercicio de la soberanía en una parte de nuestro territorio al dejar que los coligalleros, especialmente provenientes de Nicaragua, extrajeran el oro mediante la utilización de prácticas dañinas, tales como el uso de mercurio —prohibido a escala internacional en la industria minera— y el cianuro.

‌
‌

‌

‌
‌

‌

‌