Columnistas

Página quince: ‘Behemot’ o la repetición

Un momento de la vida del escritor que bien puede considerarse un cuento fantástico.

José Ricardo Chaves
José Ricardo Chaves

Solemos asociar lo nuevo con la alegría y lo repetido con lo aburrido. No hay una razón sólida para esto, pero suele ocurrir. Será porque lo nuevo, aunque resulte malo, ya por el solo hecho de romper la rutina tiene algo de bueno, mientras que lo bueno repetido termina por no parecerlo tanto, y se vuelve aburrido. No oscilamos entre la alegría y el dolor, sino entre el dolor y el hastío, con apenas relámpagos de contento.

Mito, literatura y filosofía. Tenemos en los mitos griegos ejemplos de repeticiones terribles, por ejemplo, la de Sísifo, que sube una y otra vez la roca a lo alto de la montaña, la cual, antes de llegar a la cima, se le escapa y rueda a la base.

De nuevo inicia el ascenso pétreo condenado al fracaso. Hasta el animal en la noria es más exitoso que Sísifo, pues, en su tedioso circular, al menos genera agua para su amo. Mas la roca de Sísifo solo produce pesar, el suyo propio: peso hacia abajo en solitario, peso empujado hacia arriba en vano.

‌
‌

‌

‌
‌

‌

‌