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No es la IA, es cómo la usamos

Pensar con IA es posible, pero exige ética, diseño y pedagogía. Hacer lo contrario también es posible: fingir que se piensa y simular el aprendizaje. Es lo que no debemos aceptar

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En un artículo reciente escribí que el impacto de la inteligencia artificial (IA) en el aprendizaje no es un destino inevitable, sino una decisión pedagógica. Hoy quiero mostrar su reverso: cuando se diseña mal, la IA puede debilitar el pensamiento en lugar de potenciarlo.








Andrés  Fernández Arauz

Andrés Fernández Arauz

Economista en jefe del Consejo de Promoción de la Competitividad. Licenciado en Economía y máster en Estadística por la Universidad de Costa Rica, posee una maestría en Data, Economics and Development Policy del MIT. Sus contribuciones académicas se han publicado en revistas nacionales e internacionales

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