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Nicaragua entrega su oro a China: el regreso de una vieja historia

El oro explotado, cada vez más por los chinos, ha pasado a ser el principal producto de exportación de Nicaragua: cerca de $2.000 millones en 2025. Y la paradoja es que su primer mercado es Estados Unidos

Mazo y pepitas de oro entre piedras sobre un fondo de roca en una mina subterránea, veta de oro. Explotación del oro. Coligalleros
Mazo y pepitas de oro entre piedras sobre un fondo de roca en una mina subterránea, veta de oro. Explotación del oro. Coligalleros Shutterstock
Mazo y pepitas de oro entre piedras sobre un fondo de roca en una mina subterránea, veta de oro. Explotación del oro. Coligalleros
Gran parte de las concesiones chinas para explotar oro se extienden por las selvas de Nicaragua, reservas protegidas de la biosfera, habitadas por comunidades ancestrales. (Shutterstock/Foto)

Cuando, en octubre de 1979, la revolución triunfante nacionalizó las minas en Nicaragua, el decreto se anunció en Siuna, un poblado de la región del Caribe, delante de una asamblea de mineros misquitos, sumos, creoles y emigrados de la costa del Pacífico, que salieron de las galerías para congregarse en el viejo cine del pueblo. En Siuna, parte del llamado triángulo minero junto con Rosita y Bonanza, funcionaba uno de los planteles más grandes, en manos de la Rosario Mining Company.

Las empresas mineras gozaban bajo la dictadura de Somoza del estatus de enclave que también tenían las bananeras en Centroamérica, situadas por encima de la precaria soberanía nacional, y funcionaban con base en la explotación más inicua, y en la corrupción. En los archivos de la Rosario Mining se hallaron dos expedientes que demostraban la vileza inhumana del negocio del oro:

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