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Mis nietas ‘vandálicas’

La defensa de Enrique Obregón, abuelo de las gemelas Amanda y Ximena, detenidas por pintar un grafiti en las paredes del Museo Nacional a principios de marzo: “Como a cualquier persona en el mundo, ellas son lo que su sangre les dicte y lo que el tiempo y la sociedad en la que han vivido les han marcado”, dice Obregón.

Enrique Obregón Valverde
Enrique Obregón Valverde

Como ha trascendido a la opinión pública, recientemente, tengo dos nietas gemelas a quienes sus padres pusieron por nombres Amanda y Ximena. Pero como nunca supe cuál era la una y cuál la otra, comencé diciéndoles las Gemes y, después del primer año, las Machillas. Esto último, por su pelo castaño claro, herencia de su bisabuelo vasco y de su bisabuela alemana. Y como siempre estuvieron dispuestas a bailar y cantar, pienso que también tal disposición se deba a la sangre andaluza que heredan de su abuela gaditana. Además, puede que también hereden espíritu de disconformidad y rebeldía de alguno de mis ancestros, chorotega o talamanqueño, que nunca aceptó la esclavitud impuesta a su raza por el conquistador español.

Como a cualquier persona en el mundo, ellas son lo que su sangre les dicte y lo que el tiempo y la sociedad en la que han vivido les han marcado. Las Machillas son consecuencia de su época, de su propia circunstancia que les ha dado la conciencia social que las caracteriza. Son y se sienten ciudadanas de una democracia y actúan reclamando lo que esta democracia niega a una mayoría considerable de nuestro pueblo.

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