Columnistas

Los tiempos del nacimiento de Jesús

Celebrar la Navidad, como nos la narran los Evangelios, nos pone en guardia frente a la tentación de descuidar lo que es importante para concentrarnos en lo transitorio

OP_VICTORMANUELMORA
OP_VICTORMANUELMORA

El crecimiento desproporcionado del poder de una ciudad: así, podríamos definir aquello que caracterizó los años de la vida de Jesús de Nazaret. El Imperio romano crecía y conquistaba, no solo territorios, sino también una lógica que no se había visto antes: la expansión del comercio a todo el mundo conocido.

Cuando pensamos en la Navidad, sin embargo, vinculamos las imágenes de nuestra imaginación con sentimientos de paz y mansedumbre. Pero lo único que realmente se extendía en el mundo era la violenta pax romana y sus medidas de seguridad para los intereses de la ciudad que había conquistado muchas naciones.

Los Evangelios no son ajenos a esta realidad. Los dos relatos del nacimiento de Jesús que encontramos en las obras de Mateo y Lucas evocan, cada uno a su modo, la realidad humana que contextualiza todas las afirmaciones acerca de este acontecimiento.

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