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Navidad: el inicio de una vida que había llegado a su final

Existe una relación literaria entre el inicio de los Evangelios y el clímax de su narración, pero para entenderlo debemos ir a los relatos pascuales, que remiten, necesariamente, al inicio de la narración sobre el nacimiento y origen de Jesús y al final de su vida terrena

No estamos acostumbrados a relacionar la Navidad con el relato de la pasión de Cristo. Pero en realidad los textos no pueden ser leídos de manera separada. Un relato evoca el otro, existe una relación literaria entre el inicio de los Evangelios y el clímax de su narración. Aún más, existe más vinculación semántica entre los relatos iniciales y la narración de la pasión que entre los primeros y las apariciones pascuales.

Claro está, no podemos hablar de los relatos pascuales como un añadido tardío porque las obras evangélicas han sido pensadas a partir de la confesión de la resurrección. Lo que sí podemos decir, sin embargo, es que los relatos pascuales remiten, necesariamente, al inicio de la narración sobre el nacimiento y origen de Jesús y al final de su vida terrena.

En lenguaje teológico, se diría que la encarnación ha llegado a su plena manifestación en la muerte de cruz, y que la Pascua es la confirmación de esta estrecha relación: el anonadamiento de Dios es la matriz de todo pensamiento cristiano. Por eso, es necesario recalcar que la celebración de la Navidad se entiende solo en vinculación estrecha con la historia que conocemos acerca de Jesús.

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