Columnistas

Los que huyen

A pie o en pateras, solos o en masa, salen los migrantes en busca de esperanza.

La imagen del siglo XXI es la de multitudes que huyen. ¿Quién puede olvidar la foto de Alan Kurdi, el niño de tres años ahogado en el Mediterráneo mientras su familia sirio-kurda intentaba huir del infierno organizado por los rusos para sostener al déspota Asad? Parecía que estaba dormido (más bien “dormidito”, era tan pequeño y bonito el crío).

O las imágenes de las caravanas de centroamericanos, especialmente hondureños, que intentaban cruzar la frontera rumbo a Estados Unidos. O la de los negros subsaharianos que viajan hacinados en pateras rumbo a un incierto destino europeo de drogas, prostitución o, en el mejor de los casos, de venta de mercancías falsificadas en improvisados tenderetes.

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