
“Esencial Costa Rica“, “país verde”, “5% de la biodiversidad del mundo” son frases de una buena “marca país”, una estrategia de mercadeo para hacernos resaltar en la región como un referente ambiental y de sostenibilidad. ¿No? Así es como nos reconocen en el extranjero y como nos presentamos los ticos, aunque solemos ser vistos como arrogantes en otros países y pecamos de falta humildad para reconocer la realidad del país en materia ambiental.
¿Para qué una marca país con imágenes de monitos y ranas, si el mal manejo de las interacciones humano-fauna en zonas protegidas está dañando la salud de los animales por el cambio de alimentación?
Culpables son quienes hacen turismo sin acatar instrucciones; sin ser responsables por el daño que causa alimentar fauna protegida ni preocuparse por la afectación al ecosistema. Pero el problema empieza más arriba. No es posible que un ministro de Ambiente no sepa qué es la gentrificación y que su gestión sea calificada como carente de dirección sobre política ambiental. Tampoco es de recibo que el presidente Chaves, desde que asumió, en 2022, se negara a ratificar el acuerdo de Escazú, pero sí coorganizara con Francia la Cumbre de los Océanos y fuera a Niza en 2025 a hablar sobre liderazgo y conservación.
No podemos seguirnos jactando de nuestra sostenibilidad solo por trayectoria, pues la responsabilidad ambiental no es solo una meta que se cruza, sino una labor continua. Es algo que los ciudadanos debemos cumplir y exigir que los líderes tengan como norte.
¿Qué pasará con el turismo, que representa el 8,2% del PIB cuando haya que cerrar los parques porque los animales se están muriendo y cuando las zonas turísticas se queden sin agua potable? Ya en zonas como Uvita o Bagaces, la escasez de agua causada por el acelerado crecimiento urbano y turístico sin planificación, es una realidad, y los proyectos para mitigarlo ya van atrasados. No es un problema futuro.
Ruego por empatía. Quiero pensar que nadie tiraría gasolina en Monteverde o le pasaría por encima a un pizote que duerme en el Irazú. ¿Será que, si no vemos los efectos inmediatos, no nos importa el daño que podamos causar?
¿Qué exijo de estas elecciones? Candidaturas informadas y proactivas que entiendan que los problemas ambientales no se quedan en las zonas protegidas: se desbordan por tierra, mar y aire.
Llamo a la prensa para que haga una cobertura profunda sobre estos temas y pida sus propuestas concretas a quienes aspiran a la presidencia, porque cuando el precio del pescado suba, se pierdan cultivos y ya no seamos destino turístico atractivo, incluso los menos empáticos se preocuparán por el ambiente. Si desea conocer qué proponen los diferentes planes de gobierno sobre este u otros temas, puede consultar el nuevo chat “Votante Informado“.
Santiago Mora Rivas es estudiante de Periodismo en la Universidad de Costa Rica (UCR).