Luis Mesalles. 11 octubre

El crecimiento económico sostenido es un factor crítico tanto para disminuir la pobreza como para obtener los recursos necesarios para mejorar la salud, la educación y la nutrición de la población, y promover el progreso humano.

El impulso preciso para que las economías vuelvan a crecer debe basarse en estímulos a la inversión; sobre todo, en infraestructura y capital humano, así como en políticas para aumentar la productividad.

Dado que el avance económico no es un destino predeterminado, se necesitan acciones proactivas para iniciar y mantener el camino hacia este. De ahí la importancia de conocer los factores que impulsan la competitividad, como lo hace el Foro Económico Mundial (FEM) a través de su índice global de competitividad (IGC).

Si bien el crecimiento de la economía mundial ha sacado a muchas personas de la pobreza en las últimas dos décadas, las previsiones para el futuro cercano no son buenas. Luego de la crisis mundial del 2008, el énfasis de la política económica fue mejorar las regulaciones financieras (donde reventó la crisis) y se dejó de lado las políticas en aumento de la productividad.

Por eso, se considera que la mayoría de los países no se encuentran preparados para enfrentar el nuevo ciclo de bajo crecimiento económico. La política monetaria carece de fuerza para revertir la situación. Las tasas de interés se encuentran a niveles muy bajos y el endeudamiento de empresas y personas son muy elevados como para que una rebaja adicional en las tasas de interés ayude significativamente a promover un crecimiento sostenible. Además, la gran deuda de muchos Gobiernos limita la posibilidad de aumentar el gasto y la inversión pública para estimular la economía.

Bajo esas circunstancias, el FEM concluye que el impulso preciso para que las economías vuelvan a crecer debe basarse en estímulos a la inversión; sobre todo, en infraestructura y capital humano, así como en políticas que fomenten la investigación y el desarrollo de innovaciones guiadas a aumentar la productividad.

Costa Rica tiene mucho que aprender del análisis efectuado por el Foro Económico Mundial. Las medidas de reactivación puestas en marcha, basadas mayoritariamente en impulsos para el consumo, no fomentan el crecimiento a largo plazo. Se les ha puesto poca atención a los factores que limitan la competitividad, como demuestra la caída de siete puestos en el IGC este año. Se debe cambiar el énfasis de reactivación por la competitividad. Solo así lograremos ir en contra de la tendencia mundial.

El autor es economista.