Columnistas

La ventaja perdida de Costa Rica

La educación no es únicamente una política social; es probablemente la política económica más importante de un país

Jaime García, Incae, director para América Latina del Índice de Progreso Social
Jaime García, Incae, director para América Latina del Índice de Progreso Social Jaime García

Costa Rica suele discutir su futuro económico hablando de infraestructura, inversión extranjera, tipo de cambio o déficit fiscal. Todos son temas importantes, pero hay un activo mucho más determinante que rara vez ocupa el centro de la conversación: el nivel educativo de su gente. La razón es sencilla: ninguna economía moderna genera prosperidad sin personas capaces de aprender, adaptarse, innovar y resolver problemas. La educación no es únicamente una política social; es probablemente la política económica más importante de un país.

Y acá viene el dato que da origen a esta columna. Según cifras de la Unesco, el 52,4% de los costarricenses mayores de 25 años ha completado al menos el tercer ciclo de educación. En 1973, esa cifra era de apenas 16,9%. En medio siglo triplicamos el capital educativo del país. Ese es un logro real, y no debería minimizarse. El problema aparece cuando miramos alrededor.

Las tres economías grandes de la región nos superan con holgura: México (69,0%), Brasil (67,2%) y Colombia (62,7%). Más al sur, el contraste es severo: Chile alcanza casi 87%, y Argentina, con un ingreso per cápita prácticamente idéntico al nuestro, nos aventaja por casi 21 puntos. También están adelante Uruguay (61,3%), Perú, Bolivia, Ecuador, República Dominicana y Paraguay. En América Latina, ocupamos el puesto 16 entre 19; solo superamos a El Salvador, Honduras y Guatemala.

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