Columnistas

La muerte cruel de los tiburones martillo

Los tiburones martillo son vorazmente diezmados, los pescan flotas nacionales y extranjeras.

Ecología, fauna marina, especies, peces, escualos, tiburones, tiburón martillo. Foto Cortesía de ärea de Conservación de la Isla del Coco
Ecología, fauna marina, especies, peces, escualos, tiburones, tiburón martillo. Foto Cortesía de ärea de Conservación de la Isla del Coco

Jacques Cousteau, padre de la investigación submarina y líder de la protección de los océanos, encontró el legendario tesoro de la isla del Coco. En una expedición con su tripulación a la isla, maravillado por su riqueza submarina y espléndida diversidad de especies que la conforman, a bordo del Calypso, exclamó: el verdadero tesoro de la isla del Coco es la isla en sí misma. Tenía razón.

Curiosamente, una de las cosas que más lo impactó fue la gigantesca escuela de tiburones martillo que la habitaba. A su edad, casi danzó con aquella coreografía de escualos moviéndose grácilmente entre las tibias aguas de la misteriosa isla del tesoro. El buen Jacques murió en 1998, pero su legado sigue inspirando a nuevas y viejas generaciones, mas no así los cardúmenes de martillo, pues sus descendientes son vorazmente diezmados. Los pescan flotas nacionales y extranjeras, incidental e inmisericordemente y, antes, con una insensible crueldad, les cortaban las aletas para luego devolverlos aún vivos al agua.

‌
‌

‌

‌
‌

‌

‌