Columnistas

La ética de la lucha contra la resistencia a los medicamentos

Cuantos más antibióticos se consuman y emitan, más rápidamente se desarrolla la resistencia, dando lugar a la constitución de “superbacterias”.

Christian Munthe
Christian Munthe

GOTEMBURGO – En el año 2014, la Organización Mundial de la Salud (OMS) informó que la resistencia a los medicamentos – especialmente la resistencia a los antibióticos – es una amenaza creciente para la salud humana, la seguridad alimentaria y “los logros de la medicina moderna”. Lejos de ser una “fantasía apocalíptica”, dijo la OMS, la llegada de una época posterior a los antibióticos “es, en cambio, una posibilidad muy real para el siglo XXI”.

La resistencia a los medicamentos amenaza el tratamiento eficaz de una creciente lista de enfermedades contagiosas, desde infecciones bacterianas hasta enfermedades virales y fúngicas. Cuando las personas usan imprudentemente antibióticos para combatir un resfriado común, cuando los agricultores usan antibióticos para aumentar la productividad del ganado, o cuando las fábricas farmacológicas emiten antibióticos al medioambiente para reducir los costos de producción, las bacterias para las cuales se diseñaron medicamentos con el propósito de matarlas se tornan en inmunes.

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