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La democracia no se nota… hasta que falta

Costa Rica ha vivido corrupción por dinero, y eso es grave. Pero es distinto cuando la meta es poder. El que roba plata suele esconderse; el que busca poder necesita controlar los contrapesos: jueces, Contraloría, prensa, Asamblea. Y cuando lo logra, ya no importa si roba o no, porque ya nadie puede pararlo

Elecciones en Costa Rica. Imagen ilustrativa
Shutterstock
Elecciones en Costa Rica. Imagen ilustrativa
El 1.° de febrero, no vote solo por lo que suena bien hoy. Porque lo que hoy parece seguro, mañana puede ser un privilegio perdido. (Fotografía de archivo con fines ilustrativos). (Shutterstock/Shutterstock)

En las últimas semanas, he escuchado una frase que me dejó inquieta: “Si, para que el país avance, hay que aceptar otro tipo de gobierno que no sea democracia, se hace”. No es solo un comentario suelto. Un estudio de la Fundación Friedrich Ebert (FES) en 2024 reportó que un 40% de los jóvenes entrevistados aceptaría un régimen autoritario en Costa Rica. Y en 2022, un 40% de la población no votó. Dos “cuarentas” que señalan lo mismo: la democracia se está volviendo negociable.

Hoy escribo como científica, no como política. Me senté a revisar datos, contrastarlos con la historia y ver si la crítica de la oposición tiene fundamento. Esta columna recoge ese análisis, a cuatro días de que usted ejerza su derecho y deber al voto.

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