En China se eliminó la política del hijo único, y se les “permite” hoy a las familias tener hasta dos hijos. Aunque más permisiva que la anterior, continúa siendo una grave violación a los derechos humanos.
Con más de 35 años en vigor, esta regla es una de las más controvertidas políticas de nuestro tiempo, con profundas repercusiones demográficas, económicas y sociales, cuyas dimensiones plenas están aún por determinarse.
Para millones de niñas, las consecuencias han sido brutales. Producto de una preferencia por los hombres, y usando la tecnología (ultrasonidos), se provocaron millones de abortos, abandonos al nacer o menor cuidado a las mujeres, convirtiéndolo en uno de los peores genocidios de la historia.
Otra consecuencia social ha sido la existencia de segundos hijos al margen de la ley, sin registros oficiales, quienes, al llegar a su adultez, carecen de todo estatus legal.
Tanto en China como en la India, aunque en menor nivel, que en conjunto representan un tercio de la población global, existe un irrecuperable faltante de mujeres, con graves implicaciones sociales.
Se calcula que en el 2050, en China, habrá un faltante del 30% de mujeres casaderas, producto de la ruptura del ratio natural entre sexos de 105-100 a 120-100 en varias regiones, y que mujeres con mayor acceso a la educación retardarán el matrimonio o no se casarán.
Como lo demuestra la historia, la existencia de un importante grupo de jóvenes solteros ha sido una invitación a mayores niveles de crimen y violencia contra las mujeres, entre otros, secuestro, trata de personas o explotación sexual.
Otro fenómeno social conocido como el 4-2-1, es que cada niño ha contado con el soporte de sus abuelos y progenitores, quienes no han escatimado esfuerzos por brindarle mayores oportunidades educativas y bienestar, pero este fenómeno está por revertirse.
En su edad adulta, estos “emperadores” (así llamados los hijos únicos en China) serán los responsables de velar por sus ascendientes, sin contar con el Estado, pues carece de la infraestructura social para ello.
Se estima en 400 millones los no nacidos por esta regla, lo que significó un importante bono que ayudó al bum económico de las últimas dos décadas. Ahora, empero, significa enfrentarse al cambio de su pirámide demográfica, al contar con menor porcentaje de población económicamente activa y los retos inherentes de contar con más del 25% de su población con edades superiores a 60 años.
Nuria Marín Raventós es licenciada en Derecho por la Universidad de Costa Rica y máster en Artes Liberales por Harvard University. Es cofundadora y vicepresidenta del grupo empresarial Álvarez y Marín Corporación.
