
Un reportaje publicado por el diario El País describe la forma en que vecinos de Mineápolis, en Estados Unidos, enfrentan lo que consideran un uso abusivo del poder.
El título es elocuente: “El ‘sitio’ de Mineápolis: así resisten los vecinos de la ciudad demócrata el asedio migratorio de Trump”. Los residentes se organizaron después de que, el 13 de enero, el mandatario les anunció “el día del ajuste de cuentas y la venganza”.
Tres mil agentes de la policía migratoria de Trump llegaron a poner en práctica sus redadas, como ya lo habían hecho en Los Ángeles y Chicago. No obstante, los vecinos se organizaron en grupos de Signal para detectar los operativos y tratar de entorpecerlos con silbatos y grabaciones, protestando frente a los oficiales, aunque saben que la “extrema derecha” se infiltró en los chats y que pueden ser investigados. Dos civiles fallecieron por disparos y las grabaciones de los hechos le dieron la vuelta al mundo.
El 4 de febrero, la administración Trump anunció el retiro de 700 oficiales y cambió el tono de defensa de los policías que mataron a los civiles. La situación no ha cesado del todo, pero residentes de la ciudad aseguran haber creado un “manual de resistencia” fundamentado en la solidaridad, pues también hay donaciones de comida a familias que no salen a trabajar por miedo a los arrestos.
Cuatro días después, el 8 de febrero, el puertorriqueño Bad Bunny dio un espectáculo que, con un método distinto, pareció formar parte de esta resistencia ciudadana, en especial de la comunidad de origen latinoamericano en Estados Unidos.
El latino fue la estrella del tradicional Super Bowl, que se llevó a cabo en California, con 125 millones de televidentes. Hablando en español y en inglés, desfiló con las banderas de todos los países de América y pronunció la frase “God bless America”, sin dejar de lado sus producciones que expresan preocupación por la gentrificación, un tema polémico.
Y desató la ira de Trump. Del reguetón que muchos desprecian, vino parte de la resistencia ciudadana.
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Esteban Oviedo es jefe de Redacción de La Nación.
