Columnistas

Extremismo infiltrado

Rayar iglesias, edificios, aceras y vehículos con espray, golpear policías y rociar con pintura a un diputado electo es una pésima estrategia para protestar contra la violencia

Es una verdadera lástima que grupitos de extremistas pretendieran manchar la valiente lucha que libran miles de mujeres en Costa Rica por la igualdad y el respeto a sus derechos.

Fue un diminuto número de revoltosas el que cometió alta traición en contra de las causas que muchas manifestantes promovieron pacíficamente en las marchas del Día Internacional de la Mujer.

Rayar iglesias, edificios, aceras y vehículos con espray, golpear policías que intentaban poner orden y rociar con pintura a un diputado electo es una pésima estrategia para protestar contra la violencia.

Aunque estas fechorías fueron cometidas por diminutas barras en San José y Liberia, las imágenes de sus actos originaron una cascada de voces de censura y condena en las redes sociales.

Es una verdadera pena terminar hablando sobre este bochornoso espectáculo en lugar de los valores de tolerancia, equidad, justicia y otros tantos que promueve el movimiento feminista.

El pasado martes era una ocasión especial para conmemorar las conquistas de las costarricenses y para hacer conciencia sobre las deudas que la sociedad tiene con ellas.

A lo largo de la jornada, muchísimas niñas, muchachas y mujeres adultas se manifestaron con vigor, pero también con respeto y altura, para exigir respuesta a desigualdades y abusos, y para demandar cambios.

Por tanto, los desmanes ocurridos al final no deberían opacar el espíritu de la actividad, pero sí deben significar un fuerte llamado de atención para la organización de futuras manifestaciones.

Recordemos que esta no es la primera vez que el radicalismo se infiltra en este tipo de manifestaciones. Por ello, de no tomarse medidas oportunas, podría convertirse en costumbre.

Una primera acción debe ser apoyar la identificación de los autores de los actos de vandalismo y de las agresiones para que respondan ante las autoridades.

Un segundo paso sería vetar públicamente a esas personas para que nunca vuelvan a participar en una marcha donde su metodología extremista no tiene ninguna cabida.

La conmemoración del Día Internacional de la Mujer es un acontecimiento que, año tras año, crece en apoyo y significado. No permitamos que las pillerías de unos pocos opaquen el brillo que se ha ganado.

Ronald Matute

Ronald Matute

Tiene amplia experiencia en la cobertura de temas políticos y sociales. Hasta el 2009 se desempeñó como editor de la sección de Sociedad y Servicios. Es licenciado en Periodismo por la UCR. Recibió el premio de La Nación como "Redactor del año" en 1999.

LE RECOMENDAMOS

En beneficio de la transparencia y para evitar distorsiones del debate público por medios informáticos o aprovechando el anonimato, la sección de comentarios está reservada para nuestros suscriptores para comentar sobre el contenido de los artículos, no sobre los autores. El nombre completo y número de cédula del suscriptor aparecerá automáticamente con el comentario.