Armando González R.. 19 mayo

“¡Jódete, idiota!”, es el título principal de la edición del jueves del Daily News. El titular del diario neoyorquino se lee así, en castellano. Al fondo de la página hay una traducción dedicada “a todos los fanáticos que insisten en que solo se hable inglés”. La foto del idiota, Aaron Schlossberg, un abogado de Manhattan, ocupa buena parte de la portada.

Schlossberg entró a un restaurante de comida rápida y perdió los estribos cuando escuchó a una dependienta hablar en español. A gritos, insultó a los hispanos, protestó porque se hablara un idioma distinto del inglés y anunció una denuncia ante las autoridades migratorias para promover la deportación de los dependientes, a su juicio inmigrantes ilegales cuya seguridad social él está obligado a pagar.

(Video) Denuncian a abogado que se quejó de que hablaran en español en restaurante en Nueva York

Pero Nueva York es una ciudad exquisita, enamorada de su diversidad e intolerante frente al prejuicio. El Daily News dio el paso al frente. Su titular, explicó, es la respuesta neoyorquina al idiota. “Jódete”, en castellano, para decirlo en uno de los 200 idiomas hablados en la urbe de 8,5 millones de habitantes, según el alcalde, Bill de Blasio.

La fortaleza de la ciudad reside en su diversidad, dijo el alcalde

A la publicación del matutino siguió una avalancha de cobertura periodística. La noticia llegó a medios de audiencia internacional, como CNN, en inglés y en español. El idiota es famoso y se ha visto obligado a lidiar con las consecuencias de la fama. La prensa lo buscó para entrevistarlo y solo pudo verlo correr, con el rostro oculto bajo un paraguas. Mientras huía, le escucharon pedir ayuda por teléfono.

En el momento del incidente, otros neoyorquinos desplegaron la devastadora arma del humor. En el video del restaurante se les ve y escucha reír, incrédulos, pero convencidos de no tomar al idiota en serio. Horas más tarde, la gente ofreció donaciones para contratar un mariachi y darle serenata a Schlossberg, con La cucaracha como pieza de rigor. Pronto, un mariachi anunció su deseo de tocar gratuitamente.

Para contribuir a la hilaridad, los medios de comunicación descubrieron, en la página de la firma de Schlossberg en Internet, la oferta de atender clientes en español. La reacción del dueño del edificio donde el abogado tiene sus oficinas fue menos humorística, pero igualmente encomiable. Inició, de inmediato, el desahucio.

La fortaleza de la ciudad reside en su diversidad, dijo el alcalde. Y sí, Nueva York es maravillosamente fuerte. Todo lo puede, aunque todavía no ha logrado sacar al idiota de la madriguera donde intenta escapar del ridículo.

agonzalez@nacion.com

Armando González es editor general del Grupo Nación y director de La Nación.