Jorge Guardia. 12 marzo

¿Cuál será el tema clave de la segunda ronda electoral? Quienes trataron de encasillar la primera en los grandes problemas nacionales, se llevaron un revés. Dos muy distintos sacudieron al electorado: el cemento, que elevó fugazmente a Juan Diego, y, luego, el matrimonio igualitario, que catapultó a Fabricio y permitió a Carlos asir el segundo lugar.

¿Serán esos mismos temas los que definan la segunda ronda? Lo dudo. Se agotaron. Según el sondeo del CIEP (UCR), los votantes de los dos ganadores se mantienen en la raya: núcleos duros, pero insuficientes para ganar (aunque se sigan apaleando, fútilmente, en las redes sociales). Los grandes electores serán, irónicamente, los seguidores de los partidos perdedores, que no necesariamente responden a la polarización de la primera vuelta. La dinámica cambió. Se abrió un nuevo as de temas relevantes con el potencial de inclinar la balanza en una elección que, desde ya, se perfila apasionante y reñida.

Lo fiscal no será decisorio. Ya el país lo descontó. Decidió actuar y se perciben más coincidencias que divergencias

¿Cuáles serían los nuevos temas? Los estrategas escarbarán con precisión las inquietudes de electores tan diversos como los del PLN, PUSC, PIN y RSC. Los fans de los Alvarado no deberían resentirse conmigo si les digo que, estadísticamente, ya jugaron. Son otros los que ganarán por haber perdido. Esa metamorfosis la perciben también otros personajes con sus propios cálculos y agendas: medios, empresarios, sindicatos…

Lo fiscal no será decisorio. Ya el país lo descontó. Decidió actuar y se perciben más coincidencias que divergencias. Entonces, ¿marcarán los equipos económicos la diferencia? Tampoco. Fabricio presentó el suyo integrado por conocidas figuras (entre ellas, dos colegas míos de Ecoanálisis de lujo: Luis Mesalles y Norberto Zúñiga), pero otro desafió al candidato, se autonombró en el Banco Central y enunció una temeraria política cambiaria en abierto desafío al pensamiento de sus compañeros de equipo).

Carlos Alvarado presentará pronto el suyo, reforzado con los economistas de Piza, para equilibrar el envite.

Eso deja otras incógnitas por despejar. ¿Rescatarán del viejo baúl probadas estrategias pasadas? ¿Jugarán las ideologías de los candidatos? ¿Cuán cerca, o lejos, estarán del centro-izquierda o centro-derecha? Será clave como percibirán las cualidades de los candidatos: uno se perfila más light, pero cálido; el otro, más letrado, pero distante. Los debates desnudarán las diferencias. En abril, veremos si la fuerza de la razón se impone a la pasión del corazón.

jorge.guardiaquiros@yahoo.com