Columnistas

El poder de la ciudadanía informada

En las elecciones del 2022, por primera vez, contaremos con información y transparencia suficientes para ejercer un voto informado

Latinoamérica no está viviendo su mejor momento democrático. En un escenario tan preocupante, Costa Rica sigue distinguiéndose por la calidad de su democracia en evaluaciones como el índice democrático de la Unidad de Inteligencia de «The Economist». Sin embargo, en ese mismo índice, puntuamos bajo en el componente que evalúa la participación ciudadana en política y partidos.

Parece un contrasentido frente al anuncio de que unos 25 partidos postularán candidaturas a la presidencia de la República y otros tantos, candidaturas para las 57 diputaciones. ¿Cómo compaginar la baja participación ciudadana en política con la hiperproducción de partidos políticos?

Tal vez la respuesta esté en la baja confianza que, según el Latinobarómetro, el CIEP y otras mediciones, tenemos en nuestras instituciones democráticas, en particular en los partidos políticos, el Congreso y el gobierno. ¿Será que, como desconfiamos, creamos nuevos partidos en vez de crear mecanismos de rendición de cuentas y de fortalecimiento ideológico de los que ya existen, que no son pocos?

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