Columnistas

El país donde la mitad de la población vive con miedo

Las políticas públicas deben dejar de reaccionar ante los cuerpos caídos y comenzar a desmantelar la estructura que los genera

Faith Cordero Barrantes, estudiante de Relaciones Internacionales. Proyecto En voz alta, de Opinión
Faith Cordero Barrantes, estudiante de Relaciones Internacionales. Proyecto En voz alta, de Opinión Cortesía: Faith Cordero B.
Faith Cordero Barrantes, estudiante de Relaciones Internacionales. Proyecto En voz alta, de Opinión
Faith Cordero Barrantes, estudiante de Relaciones Internacionales. Proyecto En voz alta, de Opinión Faith Cordero Barrantes: "El compromiso es innegociable: trabajar por una Costa Rica donde ser mujer no implique un factor de riesgo, sino un ejercicio pleno de libertad". (Cortesía: Faith Cordero B./Cortesía: Faith Cordero B.)

A las puertas de las elecciones del 1.° de febrero, la pregunta no es solo por quién votar, sino quién tiene la voluntad política de detener la crisis de violencia que terminó en 2025 con una tasa de homicidios de 16,6 por cada 100.000 habitantes. Entre las víctimas mortales, figuran 85 mujeres entre el total de 873 homicidios. La violencia de género ha dejado de ser un tema de agenda social para convertirse en una emergencia nacional.

Más allá de los números, estas cifras son vidas arrebatadas y proyectos familiares malogrados. Entre 2007 y 2025, se registraron en Costa Rica 540 femicidios. La tendencia nos dice que el sistema actual de protección no solo es insuficiente, sino que está colapsando frente a nuestros ojos y amerita respuestas urgentes, estructurales y, sobre todo, integrales.

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