Columnistas

El futuro del trabajo

Mucho se habla de la automatización del trabajo y, por ende, de la pérdida de empleos, pero ningún político ha abordado el tema hasta ahora.

La portada de la revista The New Yorker del pasado 23 de octubre mostraba robots caminando por la ciudad mientras uno de ellos le daba una limosna a un ser humano sentado en la acera. El proceso de automatización del trabajo es innegable e inevitable, muchas ocupaciones ya han sido automatizadas y en el futuro cercano las cifras crecerán mucho más. Si en el futuro todo el trabajo lo hacen las máquinas, ¿qué haremos los humanos?

Si dejamos de trabajar, no vamos a tener con qué comprar los productos hechos por las máquinas. Esa conclusión tan obvia ha llevado a proponer un ingreso básico universal (UBI, por sus siglas en inglés). Es llevar la idea de Thatcher de “pagarles para que no trabajen” al extremo.

Aunque en términos económicos el plan tiene sentido (ya se están llevando a cabo varios experimentos en diferentes lugares), todos hemos oído los estragos que la falta de ocupación puede ocasionar en el ser humano. El trabajo, además de ingresos, provee actividad.

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