Cuando hablamos de estrés, solemos pensar en los adultos, pero los niños también pueden experimentarlo, especialmente ante situaciones que perciben como difíciles o superiores a sus recursos para afrontarlas.
El estrés puede contribuir a originar o mantener algunos problemas emocionales, por lo que padres, madres, docentes y profesionales deben estar atentos a aquellos factores que indiquen:
- Qué eventos o situaciones están estresando al menor.
- Si el niño se siente incapaz de hacer frente a a esas situaciones que lo estresan.
- Cómo está afectando el estrés su desempeño escolar, sus relaciones sociales, su salud física y la dinámica familiar.
- Cuáles son sus reacciones y qué conductas adopta el menor para ajustarse al estrés.
Una de las principales fuentes de estrés durante la niñez se encuentra en la etapa escolar. Entre las situaciones que pueden resultar especialmente estresantes están:
- Ser molestados por niños mayores.
- Ser los últimos en lograr algo.
- Cambiar de escuela o de grupo.
- Enfrentarse a exámenes o recibir malas calificaciones.
- Llevar malas notas a la casa.
- Llegar tarde a clases.
- Romper o perder objetos.
Aunque algunas de estas situaciones puedan parecer parte de la vida cotidiana y hechos poco relevantes para un adulto, en el caso de los niños pueden representar una fuente importante de estrés. Por eso, es necesario comprender cómo las vive y qué significado tienen para él/ella.
Una vez identificados los factores que les provocan estrés (claramente, no son los mismos para todos los menores), los adultos deben favorecer espacios de diálogo y ayudar a los niños a identificar actividades que les produzcan bienestar, para que puedan llevarlas a cabo en futuras ocasiones.
El estrés forma parte de la vida, pero los niños necesitan tener cerca a adultos capaces de reconocer sus señales y ofrecerles herramientas para afrontarlo.
Padres, madres y docentes tenemos la responsabilidad de acompañar a los niños desde la familia y la escuela para proteger y fortalecer su salud mental.
rsolismep@gmail.com
Rocío Solís Gamboa es psicóloga con más de 40 años de experiencia en educación, niñez y adolescencia y violencia escolar. Fundó y dirigió la Contraloría de los Derechos Estudiantiles del MEP. Fue viceministra administrativa y viceministra académica del MEP, presidenta de la Comisión Unesco Costa Rica y miembro de la Junta Directiva del PANI.
