Columnistas

Después del susto, la reforma estructural

La resolución de la Sala IV fue como habernos agarrado de una piedra para evitar la caída, por ello, al gobierno no debe permitírsele más endeudamiento y sí exigirle las reforma estructurales de la economía y del Estado.

De la Sala IV salió humo blanco y se espera la pronta aprobación del plan fiscal. Los mercados reaccionaron favorablemente, con una baja de ¢9 en el tipo de cambio en los primeros tres días y una recuperación de los bonos de la deuda soberana. En las redes sociales, la gente celebraba como si la Selección hubiera ganado un Campeonato Mundial o, al menos, hubiera llegado a cuartos de final. Nos salvamos, dijo más de uno. ¿En serio?

Como país, lo que hicimos fue el equivalente a haber llegado encarrerados al borde de un precipicio, con el viento soplando fuerte a nuestras espaldas, corriendo grave peligro de caer y tomarnos todo el tiempo del mundo antes de decidir qué hacer. La resolución de la Sala IV fue como habernos agarrado de una piedra para evitar la caída. Seguimos peligrosamente cerca del precipicio y con viento de cola arreciando.

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