Columnistas

Costa Rica ya aprendió a atraer gigantes; ahora toca criar los propios

La pregunta relevante hoy es: ¿cuán capaz es nuestro ecosistema para transformar pequeños emprendimientos en empresas dinámicas, innovadoras e internacionalizadas?

Funcionarios corporativos conectando piezas de rompecabezas para representar la asociación y el trabajo en equipo. Unidad y sinergia en el concepto de negocio mediante la fusión de rompecabezas.
Funcionarios corporativos conectando piezas de rompecabezas para representar la asociación y el trabajo en equipo. Unidad y sinergia en el concepto de negocio mediante la fusión de rompecabezas. Shutterstock
Funcionarios corporativos conectando piezas de rompecabezas para representar la asociación y el trabajo en equipo. Unidad y sinergia en el concepto de negocio mediante la fusión de rompecabezas.
Si seguimos multiplicando programas aislados, seguiremos obteniendo resultados fragmentados. El verdadero cambio surge de articular capacidades, instituciones y actores en torno a una visión compartida. (Shutterstock/Imagen)

Durante las últimas cuatro décadas, Costa Rica ha construido uno de los ecosistemas empresariales más sofisticados de América Latina.

La estabilidad democrática, la apertura comercial, la inversión sostenida en educación y la creación de instituciones como Cinde, Procomer y Comex permitieron atraer empresas multinacionales, desarrollar sectores altamente competitivos y posicionar al país en industrias intensivas en conocimiento, como dispositivos médicos, servicios empresariales, tecnologías digitales y manufactura avanzada.

‌
‌

‌

‌
‌

‌

‌