
Costa Rica se acerca a las elecciones de este 1.° de febrero como quien entra en una sala de emergencias: con el pulso acelerado, la respiración entrecortada y la certeza de que algo vital está en riesgo. La democracia, ese organismo que por décadas parecía estable y que nos ha caracterizado, hoy muestra síntomas de agotamiento.
Según el informe de Idespo-UNA de diciembre, un 68,2% de la ciudadanía considera que “la política es corrupta”.
Por otro lado, la juventud, el grupo llamado a renovar la democracia, está atrapada entre el virus de la desinformación, la anemia de la representación y amenaza con convertirse en el “abstencionista duro”, que ha ganado los últimos procesos electorales.
La población joven es un sector significativo del padrón electoral; sin embargo, se encuentra marcado por el cansancio y la desconfianza; no por falta de vínculo con el país, sino por la dificultad para orientarse en un terreno saturado de desinformación, ruido y pugnas estériles.
El deber de votar con responsabilidad permanece, pero la duda se ha vuelto habitual y la creciente incertidumbre impulsa la propagación de datos no verificados y narrativas simplificadas, mientras los discursos fundamentados se enfrentan a distorsiones que confunden.
Por eso, el llamado va más allá de participar: implica fortalecer la ciudadanía. La alfabetización mediática e informacional debe integrarse en la educación pública, como parte de su estructura y no como un añadido ocasional. Si las plataformas digitales actúan con poca claridad, el Estado tiene la responsabilidad de ofrecer herramientas que nos permitan comprender mejor el entorno donde conversamos.
Y no basta con acuerdos simbólicos; se requiere seriedad en la palabra y continuidad en las acciones. La juventud busca un lugar donde su voz incida de verdad; necesitamos iniciativas y un Estado que mejore la calidad del debate y lo aleje de enfrentamientos que poco aportan a la vida democrática.
Aunque la razón nos obliga a reconocer la gravedad del momento, no debemos renunciar al deseo de un país mejor. Necesitamos estabilizar a este paciente en emergencias. Pero la tarea también nos convoca.
Que no decaiga nuestra voluntad. Este 1.º de febrero, nos toca demostrar que la democracia es un proyecto vivo que defendemos con los ojos abiertos.
Si desea conocer qué proponen los diferentes planes de gobierno sobre este u otro tema puede consultar el nuevo Chat Votante Informado.
María José Sibaja Morales y Rodrigo Mora Mena son estudiantes de Publicidad en la UCR.