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¿Cómo se apaga la covid-19?

Ni las mentes más brillantes saben la respuesta, y cuidarse y cuidar de los otros sigue siendo el mejor mecanismo de supervivencia

¿Cómo se apaga esta pandemia? Casi 16 meses después de que apareció el primer caso de covid-19 en el país, es una pregunta que la ciencia no se atreve a contestar.

Y si nos aferramos a la fe, lo más preciso que tal vez podríamos decir es que todo esto acabará cuando Dios quiera; ni antes ni después de su santa voluntad.

Lo cierto es que alcanzar algo parecido a la vieja normalidad parece todavía muy lejano y que la incertidumbre, en definitiva, se ha mudado a vivir con nosotros.

No cabe duda de que hoy conocemos más sobre este despreciable virus, pero también sabemos que viene equipado con una robusta caja de sorpresas.

Creíamos que el nuevo coronavirus solo se ensañaba con los adultos mayores, pero ahora resulta que los jóvenes son los que están llenando las unidades de cuidados intensivos.

Creíamos que las vacunas despejarían el camino hacia la añorada inmunidad de rebaño, pero la velocidad de las variaciones y la lentitud en la aplicación de dosis amenazan con socavar su eficacia.

Incluso la temida variante delta, la más contagiosa hasta ahora, obligaría a países que ya se habían librado de la mascarilla a pensar en nuevos confinamientos y restricciones.

¿Y quién dice que mañana no podrían aparecer nuevas variantes capaces de causar otros síntomas, de dejar otras secuelas y de atacar a otros grupos etarios?

Nadie lo sabe; esa es la verdad. Sin duda, esto representa un enorme reto para las farmacéuticas a cargo de la fabricación de las próximas generaciones de vacunas.

Y, mientras tanto, el mundo entero se columpia en un frenético vaivén entre abrir o cerrar, entre planear o postergar, entre soñar o actuar, entre salir o invernar.

Tal parece que esa zozobra seguirá siendo nuestra realidad cotidiana hasta que aparezca una cura capaz de impedir que los enfermos agraven y mueran.

Sin embargo, la humanidad no puede echarse a esperar a que alguien (el otro) resuelva este problema. Cada uno, desde su propio metro cuadrado, debe hacer su aporte.

Cuidarse para cuidar a los demás ya no solo es un acto de solidaridad. Después de tantos meses de pandemia, ya debimos haber entendido que es una regla de supervivencia.

Ronald Matute

Ronald Matute

Tiene amplia experiencia en la cobertura de temas políticos y sociales. Hasta el 2009 se desempeñó como editor de la sección de Sociedad y Servicios. Es licenciado en Periodismo por la UCR. Recibió el premio de La Nación como "Redactor del año" en 1999.