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Confundir política exterior con política comercial sería un error de Estado

La creación de Comex no hizo pequeña a la Cancillería. Solo permitió distinguir entre representación política general y conducción técnica de la inserción económica

Bandera de Costa Rica sobre contenedor, exportaciones costarricenses, comercio exterior
​La fortaleza del Estado costarricense está en articular las capacidades del oficio diplomático y las del oficio comercial sin confundirlas y sin que uno absorba al otro. Shutterstock
Bandera de Costa Rica sobre contenedor, exportaciones costarricenses, comercio exterior
Costa,Rica,Flag,Draped,Over,A,Commercial,Trade,Shipping,Container. ​La fortaleza del Estado costarricense está en articular las capacidades del oficio diplomático y las del oficio comercial sin confundirlas y sin que uno absorba al otro. (Shutterstock/Shutterstock)

Hay instituciones que no caen por asalto. No las derriba un decreto ni las clausura una ley: las erosiona la repetición de gestos menores, los precedentes que parecen trámite y que, sumados, terminan reescribiendo en silencio la arquitectura del Estado.

Por eso conviene encender las alarmas cuando una institución empieza a ser vaciada de su propósito, gradual o informalmente; dicho de otra forma, cuando una institución empieza a asumir funciones que el ordenamiento jurídico y la experiencia histórica colocaron deliberadamente en otra parte. Es algo más hondo: la forma en que Costa Rica decide presentarse ante el mundo y defender sus intereses.

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