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Buenos días: Protocolo bancario

Se hacía necesario. Los mismos bancos acordaron un protocolo que evitaría el acoso a los clientes de tarjetas de crédito. Al fin, un “divorcio” con el emisor se podría hacer en cinco días hábiles

Hay personas que tienen un mal historial crediticio, pero, aún así, los emisores de tarjetas de crédito los llaman para ofrecerles dinero adicional… y más deudas.

Hay deudores y fiadores que sufren el acoso telefónico, al punto de que los llaman desde el amanecer hasta el anochecer.

Hay personas que han tratado de “divorciarse” de una tarjeta de crédito pero es casi imposible porque algunos emisores tienen prohibido recibir la solicitud personalmente (cédula en mano) y obligan a un engorroso trámite por teléfono donde lo pasan de operador en operador para darle largas y tener amarrado al cliente.

Justo, el jueves 17 de enero, la Oficina del Consumidor Financiero (OFC), adscrita a la Asociación Bancaria Costarricense (ABC), presentó un protocolo de buenas prácticas en servicios financieros que será aplicado por bancos públicos y privados a más tardar en un año.

Es un protocolo de autorregulación planteado desde la misma OFC, que recibe denuncias de los usuarios.

Este protocolo se hacía necesario porque, en sus 19 puntos, varios delinean la transparencia en los contratos y relaciones emisor-tarjetahabiente. El punto 9 es esencial: abstenerse de ofrecer más crédito a personas con excesivo endeudamiento pues esas ofertas agravan el problema. El 10, importantísimo: la gestión de cobro se hará con el deudor o garantes, no con gente de su entorno, en horario razonable y no excederá más de tres comunicaciones efectivas por día o 10 por semana.

El 16 es vital: aplicarán un mecanismo “ágil, expedito y efectivo para el cierre de la tarjeta a solicitud del consumidor, el cual no tardará más de cinco días hábiles”. Al fin, el “divorcio” sería una realidad y en poco tiempo.

Habrá que confiar en que los bancos cumplan el protocolo porque de poco valdría el esfuerzo puesto por la ABC y su Oficina del Consumidor Financiero, la cual, por cierto, es una eficaz iniciativa no solo para la educación financiera, sino para resolver jurídicamente las disputas entre bancos y clientes.

Lo que el protocolo no toca, pero los emisores deberían incluir por voluntad propia, es el fin del acoso telefónico para la oferta de servicios financieros. Son llamadas de llamadas diarias pese a que la Ley de Telecomunicaciones lo prohíbe, aunque de seguro se confían en que la denuncia en los tribunales lleva tiempo y exige al afectado un abogado y dinero.

Definitivamente, al protocolo le faltan más puntos, pero, enhorabuena que los bancos promueven la autorregulación para disminuir el tormento y acoso a sus clientes.

amayorga@nacion.com

Armando Mayorga

Armando Mayorga

Ingresó a La Nación en 1986. En 1990 pasó a coordinar la sección Nacionales y en 1995 asumió una jefatura de información; desde 2010 es jefe de Redacción. Estudió en la UCR; en la U Latina obtuvo el bachillerato y en la Universidad de Barcelona, España, una maestría en Periodismo.