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Apartanza

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Se definía el apartheid como un sistema de segregación, específicamente sudafricano, que mostró su máxima brutalidad a partir de 1948 y, gracias a la repulsa internacional, colapsó en 1990. Visto así, habría sido apenas una mancha transitoria en la faz de la civilización y, a diferencia del nazismo, su retorno se consideraba imposible. Sin embargo, no hay que hablar neerlandés ni afrikáans para descubrir que hubo una trampa, quizás involuntaria, en el nombre que la minoría blanca de Sudáfrica le dio a aquel intento de institucionalizar un abyecto esquema de opresión: apartheid significa, en ambos idiomas, lo que en español podría llamarse apartanza (nada de caras: los científicos sociales hispanohablantes utilizan la palabra gobernanza y, hasta donde sabemos, nadie ha protestado).








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