Columnistas

A favor de la gentileza

¿En qué nos convertiríamos usted y yo si nos dejamos gobernar por el deseo y el poder de dañar a quien no nos guste?

El conde Ricardo llega como huésped al palacio de un obispo, quien le nota solamente un defecto que evita mencionar mientras permanece en su casa. Cuando se marcha, lo manda acompañado de un hombre con el encargo de decirle, mientras lo despide: «Su señoría, el obispo quiere hacerle un regalo al conde. El obispo no ha visto jamás un noble con mejores modales que el conde. Solo le ha descubierto un defecto: que hace mucho ruido con la boca al comer y resulta desagradable a los demás. El regalo del obispo consiste en comunicarle esta observación, que el obispo ruega al conde no tome a mal».








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