Hace 130 años se construyó el tajamar de puerto Limón como barrera efectiva contra las mareas que a veces cubrían lo que hoy es el parque Vargas y otras áreas de la ciudad de Limón, como el mercado. Mide unos 400 metros, tiene un grosor de 50 metros y sigue allí para que lo admiremos.
Pues bien, cada vez que pasamos por la carretera de Caldera, que en ciertos momentos se cubre por la marea alta, nos preguntamos por qué no se podría construir un malecón similar, acompañado de una sección de la carretera elevada un par de metros.
Dejamos la idea para que sea, al menos, considerada por los ingenieros, pues la amenaza de una interrupción prolongada de esta vía es una realidad.
Freddy Pacheco León, Heredia
Ni coronel ni teniente
Agudo artículo del señor Constantino Urcuyo, publicado en La Nación el 21 de agosto último, bajo el título “Militarizar la Policía no hará más segura a Costa Rica”, en el que hace una acertada crítica a la restauración de los grados militares en la Policía, promovida por el gobierno en clara oposición a la Constitución Política y a nuestra idiosincrasia.
En un régimen de derecho como el nuestro, la autoridad se legitima cuando hay consenso colectivo, no por medio de charreteras, del miedo o de la imposición. En Inglaterra, un país de reconocida educación política y una democracia madura, la Policía es admirada y, salvo situaciones extraordinarias, no necesita mostrar sus armas ni su uniforme militar para ser respetada. Goza de prestigio porque su autoridad le viene de su conducta y su labor preventiva.
Con la situación actual, es una fantasía desarmar la Policía en un país sin ejército, pero ello no impide concientizarla sobre su carácter civil. Un ciudadano con educación política y satisfecho de una policía civil al servicio de la comunidad estará en mejor disposición de colaborar con el orden y cumplirá la ley por convencimiento interior, persuadido de que no es posible convivir en paz si no es sobre la base del respeto a la Constitución y la ley.
Carlos Jiménez Volio, San Pedro de Montes de Oca
Colegios profesionales
Ante la discusión sobre la obligatoriedad de la colegiatura para ejercer una determinada profesión, puedo decir que, en mi caso como agremiado, el CFIA es un colegio profesional vigilante del buen ejercicio profesional. Además, realiza inspecciones regulares en proyectos aprobados e imparte cursos permanentes de actualización en distintas áreas de la ingeniería.
Pero surge la duda con otros colegios profesionales; por ejemplo, el de Abogados. ¿Será que quienes han perdido el examen, según criterios técnicos, por inopia, ejercerán por la libre? O los médicos que no cumplen con conocimientos básicos para ejercer la medicina general y que también perdieron el examen, ¿los tendremos ejerciendo por la libre?
Hay un caso que considero necesario eliminar: el Colegio de Licenciados y Profesores, por una razón muy sencilla: no ha sido eficaz en vigilar la calidad de la educación a través de sus agremiados. Este es un ejemplo de colegiatura sin una razón de ser demostrable.
Eduardo Cambronero Varga, Guadalupe, Goicoechea
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