Cartas

¿Las tres caras de la presidenta electa?

En la Asamblea Legislativa, en días pasados, la futura mandataria se mostró como una persona empoderada, eficaz, dispuesta a ejercer su cargo con dignidad y buen talante. ¿Podemos creerle?

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En los días previos y posteriores a las elecciones, vimos al menos dos personalidades claramente diferenciadas en el actuar de Laura Fernández: una de sumisión absoluta tras ser elegida “delfín”, y otra –la que más se le vio en campaña– de carácter violento, de ataque, de estar dispuesta a quemar puentes de diálogo si era elegida presidenta. Yo agrego una tercera faceta, que es la que se le vio en la Asamblea Legislativa en días pasados: la de una persona empoderada, eficaz, dispuesta a ejercer su cargo con dignidad y buen talante. La hemos aplaudido, dándole el beneficio de la duda. Pero queda una pregunta en el aire, ¿quién es, en realidad?








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