Cartas

En defensa de don Catalino Orlando Aguirre

Tan solo digo que es el intachable heredero, celoso y callado guardián del patrimonio moral y jurídico de altos jueces como Fernando Baudrit, Fernando Coto, Evelio Ramírez, Daniel Quirós, Miguel Blanco y Ulises Odio

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Es muy probable que él, don Orlando Aguirre, no me recuerde. Fuimos compañeros en la Facultad de Derecho hace más de 50 años. Él estudiaba en la mañana y trabajaba como escribiente en la tarde en un juzgado civil de San José a principios de los años 70. Luego ocupó cargos de secretario y actuario en los despachos civiles, juez, juez superior, magistrado y siempre se desempeñó con decencia, probidad y honradez incuestionadas. Entonces, don Orlando no necesita que yo, simple mortal, me refiera a su persona. Tan solo digo que es el intachable heredero, celoso y callado guardián del patrimonio moral y jurídico de altos jueces como don Fernando Baudrit, don Fernando Coto, don Evelio Ramírez, don Daniel Quirós, don Miguel Blanco y don Ulises Odio.








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