
Durante años, el comportamiento de una mascota cuando quedaba sola en casa era, en gran medida, un misterio. Hoy, la tecnología está cambiando esa realidad y nos permite entender mejor lo que sienten, hacen y necesitan.
Greace Rojas, médica veterinaria, de la Clínica Veterinaria Lutz y parte de la red médica de MediSmart, explica cómo la tecnología beneficia y transforma la forma en que entendemos a las mascotas.
Lo que debe saber:
- La calidad del gadget o dispositivo sí importa.
- Sirve para detectar o complementa cambios tempranos en las mascotas pero no sustituye la consulta veterinaria.
- El uso excesivo puede generar ansiedad en el dueño.
El uso de cámaras inteligentes, collares de actividad y aplicaciones móviles permiten observar, en tiempo real, el comportamiento y la salud de las cuando permanecen solos en casa, aportando información valiosa tanto para los tutores como para los profesionales en salud animal.
Desde la práctica clínica, la experta asegura que estos dispositivos abrieron una ventana inédita hacia el comportamiento cotidiano de los animales.
“Antes dependíamos únicamente de lo que el dueño podía observar en casa. Hoy podemos ver patrones que antes pasaban desapercibidos estos datos ayudan a identificar ansiedad por separación, estrés o cambios de conducta de forma más temprana”, declaró Rojas.
Tome en cuenta que al momento de elegir un gadget o dispositivo para el monitoreo de mascotas, es fundamental priorizar no solo la tecnología, sino también el bienestar del animal y la facilidad de uso para el propietario.
Según la especialista, dispositivos como Furbo Dog Camera y Petcube Camera han permitido a los tutores interactuar con sus mascotas a distancia, observar conductas en tiempo real y detectar cambios emocionales que antes no eran evidentes.
“Recuerdo un perrito que rompía todo y al ver la cámara, entendimos que lloraba por ansiedad, con ayuda profesional mejoró completamente” manifestó la veterinaria.
En paralelo, herramientas como Tractive GPS, Whistle GO Explore y PetPace Collar ofrecen datos objetivos sobre actividad, sueño, frecuencia cardíaca y temperatura.
“Muchas veces, una disminución progresiva en la actividad es el primer signo de un problema articular o de salud general, incluso antes de que haya síntomas visibles”, señaló la experta.
Para Rojas, algunos cambios en la actividad física o en los patrones de convivencia pueden ser indicadores tempranos de dolor, enfermedad o estrés.
“Una familia notó que su perro caminaba menos; gracias al collar, detectamos dolor articular de forma temprana”, recordó la especialista, quien explicó que la mascota utilizaba un dispositivo Tractive GPS.
¿Cuál es el papel de la tecnología frente a la medicina veterinaria?
Los dispositivos, las apps y cámaras inteligentes permiten observar signos como ladridos excesivos, destrucción de objetos, inquietud o aislamiento. Aunque siempre se recomienda validar la información con un médico veterinario ya que son ellos quienes saben interpretar correctamente los datos.
“A la clínica llevaron una mascota que registró un cambio en la actividad según un Whistle pero resultó ser solo una alteración de rutina por clima, no una enfermedad”, dijo la veterinaria.

Limitaciones y riesgos del monitoreo constante
Uno de los principales riesgos es la sobreinterpretación de información aislada, lo que puede generar alarmas innecesarias en los propietarios.
Para la veterinaria, el uso de estas tecnologías también influye en el bienestar emocional de los propietarios, ya que mientras algunos experimentan mayor tranquilidad al poder monitorear a sus mascotas, otros pueden desarrollar ansiedad por la constante revisión de datos.
“Una vez tuvimos la consulta de un propietario que revisaba la aplicación prácticamente cada hora y se preocupaba por cada variación en la actividad de su mascota. Al evaluarlo, confirmamos que el perro estaba sano y que solo tenía días más tranquilos”, manifestó Rojas.
Un dispositivo de calidad debe ofrecer precisión en los sensores, comodidad para la mascota, durabilidad, facilidad de uso y capacidad de almacenar historial de datos.
“Es fundamental entender que un dato por sí solo no es un diagnóstico. La clave está en analizar tendencias y no eventos puntuales”, enfatiza la veterinaria.
A pesar de sus beneficios, la tecnología no sustituye el criterio clínico, debido a que los dispositivos no diagnostican enfermedades, sino que generan datos que deben ser interpretados correctamente.
