Los sofocos de la menopausia pueden ser tan intensos que algunas mujeres sienten que no los soportan: los calores pueden enrojecer el pecho y el cuello, provocar sudoración e interrumpir el sueño. Entonces, cuando estas molestias afectan la vida diaria, existen tratamientos que pueden ayudar a controlarlas, desde terapias hormonales hasta alternativas para quienes no pueden o no desean utilizarlas. En esta nota le explicamos cuáles son.
Lo que debe saber:
- Si los sofocos afectan su descanso o sus actividades cotidianas, consulte con un ginecólogo para valorar las opciones de tratamiento.
- La terapia hormonal puede administrarse en pastillas o mediante un aerosol que se aplica sobre la piel.
- Hay alternativas para mujeres que no pueden o prefieren no utilizar estrógenos; la elección depende de cada caso.
Andrés Calderón, ginecólogo de la clínica Hikma, parte de la red médica MediSmart, explica que no todas las mujeres necesitan el mismo abordaje. Algunas atraviesan esta etapa sin síntomas importantes, mientras que otras requieren uno o varios tratamientos para encontrar alivio.
“Hay pacientes que llegan: ‘doctor yo no soporto esos calores, es todo el día con el calor’”, cuenta el especialista al describir lo que escucha en consulta.
¿Cuándo los sofocos dejan de ser una molestia pasajera?
La menopausia se diagnostica cuando han transcurrido 12 meses consecutivos sin menstruación. La edad promedio ronda los 51 años y medio, según Calderón, aunque el momento varía de una mujer a otra y, a veces, llega antes o después.
Eso sí, antes de llegar a esa etapa, pueden comenzar los cambios hormonales y aparecer los primeros calores. Es ahí cuando disminución de los estrógenos afecta la termorregulación, es decir, la capacidad del organismo para regular su temperatura.
Los síntomas (cuya intensidad varía en cada mujer) también pueden incluir:
- Sudoración.
- Cambios de ánimo.
- Dificultades para dormir.
- Disminución del deseo sexual.
- Resequedad vaginal.
Calderón recomienda consultar cuando los síntomas resultan difíciles de tolerar, ya que no se trata solamente de cuánto calor siente una mujer, sino de cómo esas molestias repercuten en su descanso y en sus actividades diarias.

Estrógenos en pastillas o aerosol: ¿qué opciones hay?
La terapia hormonal con estrógenos es una de las alternativas que se utilizan para tratar los sofocos. Según Calderón, existen presentaciones orales y también un aerosol que se aplica sobre la piel.
El médico explica que algunas pacientes responden bien al tratamiento, mientras que otras necesitan ajustes o una combinación de opciones.
“Hay pacientes que me dicen: ‘inicié el tratamiento con estrógenos y ya ni un solo calor me da’”, comenta. En otros casos, señala, controlar los síntomas puede resultar más difícil.
La elección del tratamiento requiere una valoración médica. Un aspecto importante es determinar si la paciente conserva el útero.
- Si tiene útero: generalmente se combinan estrógenos con un progestágeno para proteger el endometrio, el tejido que recubre el interior del útero.
- Si no tiene útero: el médico puede valorar un esquema de estrógenos sin ese componente adicional.
- Si hay antecedentes que requieren precaución: se deben analizar la historia clínica, los riesgos y las alternativas antes de elegir la terapia.
El aerosol también contiene estrógenos, pero se administra por la piel en lugar de tomarse por vía oral. Calderón explica que esta vía evita el primer paso del medicamento por el hígado. La presentación y la dosis deben definirse con el profesional de salud; no todas las pacientes necesitan el mismo esquema.
¿Qué pasa si una mujer no puede o no quiere usar hormonas?
La terapia hormonal no es la única opción. Algunas mujeres prefieren evitar los estrógenos y otras requieren una valoración particular por sus antecedentes personales o familiares.
Calderón menciona que, en determinados casos, se pueden utilizar medicamentos no hormonales, incluidos algunos antidepresivos que ayudan a disminuir los sofocos.
La decisión debe individualizarse, sobre todo cuando existen antecedentes familiares de cáncer de mama o de endometrio.
Cuando el síntoma principal es la resequedad vaginal, el abordaje puede ser distinto. El ginecólogo señala que los estrógenos vaginales pueden mejorar la lubricación y algunas molestias genitourinarias asociadas con la menopausia.

¿Los cambios de hábitos pueden aliviar los sofocos?
La actividad física y una alimentación saludable contribuyen al bienestar durante la menopausia.
Entre las medidas que menciona el especialista están:
- Incorporar ejercicios de fuerza según la condición física de cada persona.
- Mantener una alimentación saludable, con frutas, verduras y pescado.
- Consultar si los calores persisten o afectan el descanso y las actividades cotidianas.
Los paños de agua fría también pueden aliviar momentáneamente la sensación de calor.
Sin embargo, estos hábitos no garantizan que desaparezcan los sofocos intensos. Las mujeres con molestias ocasionales podrían notar mejoría con cambios en su rutina, mientras que quienes presentan síntomas que afectan su vida diaria pueden necesitar tratamiento.
La menopausia no tiene por qué vivirse con malestar
El objetivo es que las mujeres puedan atravesar esta etapa con bienestar y sin resignarse a convivir con síntomas que afectan su calidad de vida.
“Hay que vivirla bien”, aconseja el ginecólogo.
La menopausia es un cambio natural, pero las molestias no tienen por qué ignorarse.
